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Una locura que no tiene explicación

Desde lo netamente deportivo hasta lo emocional, el fútbol puede generar sentimientos y reacciones incomparables, que no hacen más que regalarle un mimo al alma.

Partidos como el del domingo ante Manchester City trascienden todo tipo de realidades, sin tener en cuenta el resultado final.

Al ser un derby, el día o la semana pueden girar en torno a él, al igual que todo lo que venga después. Pero cuando ocurre algo tan icónico como lo de Old Trafford, el equilibrio deja de existir para convertirse en una olla rebalsada de emociones y abrazos infinitos.

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Odion Ighalo sí que disfruto su primer clásico de la ciudad.

Tras ganarle a los de Pep Guardiola en su cancha, Manchester United tenía la oportunidad de lograr el doblete por el torneo local, sumar tres puntos importantes en la lucha por clasificar a Champions League y reencontrarse con la victoria en el Teatro de los Sueños luego de tres decepcionantes derrotas en clásicos anteriores.

Afortunadamente, la tarde se volvió redonda para los dirigidos por Ole Gunnar Solskjaer, que dibujaron el partido a la perfección y no desperdiciaron la chance de pintar la ciudad nuevamente de rojo, su color original.

A pesar de esto, los minutos finales no fueron para nada sencillos. Los visitantes, que se encontraban bajo el efecto de una desesperación digna de lo que estaban viviendo, no dudaron en atacar con los recursos que encontraron en el momento. Sin embargo, sin Kevin De Bruyne (lesionado) y Sergio Agüero, que había sido sustituido en el complemento, no pudieron llegar al empate y terminaron transformándose en espectadores de lujo de una fiesta eterna.

Cuando solo restaban segundos para el cierre, Scott McTominay, uno de los chicos favoritos de la casa, se encargó de poner el 2-0 final y darle rienda suelta a una locura inexplicable.

Mientras la pelota completaba su camino al gol, las tribunas se unieron en un grito ensordecedor, que reflejó el desahogo que muchos hinchas estaban necesitando. Un desahogo que no solo se dio por la necesidad de ganar un derby como local, sino por el gusto de taparle la boca a los que se la habían pasado hablando pestes del equipo y del entrenador en vez de respaldarlos como toda persona de bien.

Video resumen: United 2 City 0Vídeo

Los abrazos grupales, las felicitaciones mutuas y los cánticos en apoyo al club resonaron en cada rincón del estadio, donde familias y amigos festejaron la victoria de Manchester United a más no poder. Algunos incluso se negaron a abandonar sus lugares para darle continuidad al tema del momento: “We’ve seen it all, we’ve won the lot, we’re Man United and we’re never gonna stop”.

Sí, es una locura que no tiene explicación. Puede que a muchos les parezca algo burdo y completamente absurdo, pero el amor es así, no tiene razón de ser, solo ocurre.

La vida por los colores, siempre.

Las opiniones expresadas en este artículo son de la autora y no necesariamente reflejan el punto de vista de Manchester United.

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