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Un año de locuras y emociones inolvidables

Un día como hoy, pero de 2019, Manchester United arrancaba la actual temporada sin saber todo lo que viviría en un período lleno de crecimiento y anomalías.

¿Cuántas cosas pueden pasar en 366 días? Grandes goleadas, decepcionantes resultados, incorporaciones esperanzadoras, triunfos agónicos, una pandemia y más. Sí, todo en un mismo año.

Cuando Ole Gunnar Solskjaer y sus dirigidos salieron a Old Trafford para recibir a Chelsea por el primer partido del campeonato, nunca se les habría cruzado por la cabeza que en agosto de 2020 estarían en semis de Europa League, jugando a puertas cerradas y haciéndole frente a un cansancio poco común.

Sin embargo, después de tantos meses en el ruedo, la extrañez de esta “nueva normalidad” no tardaría en convertirse en habitué, teniendo en cuenta todos los encuentros que se fueron disputando desde el reinicio del fútbol, incluyendo aquella recordada victoria por 2-0 ante Leicester City en la fecha final.

Bruno
Bruno Fernandes se convirtió en pieza clave del equipo en tiempo récord.

Dejando de lado todo lo vinculado al COVID-19, el plantel vivió una gran cantidad de cambios a lo largo de este período.

En otoño, tuvo algunos problemas en ataque, ya que le costó romper con el maleficio de meter solo un gol por partido. Pero en diciembre, los triunfos ante Tottenham Hotspur y Manchester City le dieron la cuota de confianza justa para encarar la segunda mitad del torneo con otra cabeza.

Así como Mason Greenwood y Brandon Williams le inyectaron un poco de frescura, Bruno Fernandes y Nemanja Matić le brindaron calidad y experiencia en la mitad, revitalizando un área que había quedado abandonada tras la lesión de Scott McTominay.

Por fortuna, estas mejoras se tradujeron en resultados, sobre todo a partir de febrero, cuando el portugués debutó con la camiseta del club y desató un invicto de 14 partidos por Premier League, llevando al equipo hasta el tercer lugar de la tabla de posiciones.

A nivel torneos, Manchester United llegó a dos semifinales, y anoche selló su clasificación a una tercera, demostrando sus ganas de quedarse con un título esta temporada.

Pese a todo lo que sucedió este año, una cosa es segura: estos chicos merecen ser campeones. Puede que hayan tenido algunos problemas en el camino, porque no es fácil defender los colores de esta institución, pero siempre dejaron todo por la camiseta, transpirando hasta la última gota para alcanzar el objetivo en cuestión.

De esta manera, solo hay que seguir alentándolos y cruzar los dedos para que la suerte esté de su lado. Porque nunca está de más contar con esa pequeña ayuda divina que te lleva a ganar duelos decisivos, como ante Bayern Munich en 1999 o Chelsea en 2008.

Las opiniones expresadas en este artículo son de la autora y no necesariamente reflejan el punto de vista de Manchester United.

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