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Crerand, Aston, Busby y Best.

Los Reyes de Europa: Evocan la final de 1968

En un día como hoy, pero hace cincuenta años, y diez años después de la tragedia de Múnich, el Manchester United de Matt Busby derrotó 4-1 al Benfica, campeón de Portugal, en tiempo extra. Esto es lo que algunos de los protagonistas de ese partido han dicho desde entonces...

JUGADORES DEL UNITED

Brian Kidd: Todos estábamos convencidos de que teníamos que ganar. Sinceramente sentí que era algo que estaba escrito. Sabíamos que había que hacerlo por Sir Matt.

Sir Bobby Charlton: Sin ser irrespetuoso con el equipo, muchos de nosotros ya habíamos pasado nuestro momento de gloria y sabíamos que no tendríamos otra oportunidad de disputar esta copa. Pero la mañana del partido recuerdo haberme dicho que habíamos llegado demasiado lejos y que habíamos pasado por demasiado para fracasar ahora. Teníamos todo a nuestro favor: la localía y un buen récord ante los equipos portugueses y, además, luego de la remontada en la semifinal ante el Madrid, pensé que era imposible sufrir una derrota.

Nobby Stiles: Antes del partido, muchos se preguntaban cómo me las arreglaría para marcar a Eusebio: la gente sugería que entrara fuerte. Un periódico afirmaba que él le había pedido al árbitro que lo protegiera. Sin embargo, yo respetaba a Eusebio y nunca intenté golpearlo; y él también siempre me respetó a mí.

George Best: No veía la hora de que llegara lo que imaginaba serían 90 minutos de magia pura, un constante golpeteo de martillo contra ellos. Pero solo a ratos jugué bien, y el partido era complicado. Para empezar, no estábamos jugando demasiado bien; las entradas eran duras y seguíamos empatados a cero en el descanso.

Sir Bobby Charlton (sobre su primer gol): Mi carrera era solo un señuelo, pero David sacó un buen pase y aunque solo traté de darle un toque suave, ¡la pelota se coló por la escuadra inferior! ¡Espléndido!

David Sadler: Fue una noche realmente emotiva y sentíamos la presión, pero ese gol nos allanó el camino. De hecho, Bobby podía ser un bastante buen cabeceador, ¿saben?

Pat Crerand (sobre cuando el Benfica casi anota el 2-1): Pensé: este no es el tipo de oportunidad que suela desperdiciar Eusebio. Mi corazón se detuvo. Lanzó el cañonazo... directamente a las manos de Alex, quien realizó una salvada absolutamente brillante.

Sir Bobby Charlton: Yo sabía que encontraríamos esa fuerza extra; los equipos ingleses tenían esa resiliencia, sobre todo en el tiempo extra. Claro, hubo un momento de desesperación cuando empataron, pero yo sabía que nuestro entrenamiento de resistencia nos ayudaría mucho y que ellos se agotarían también.

Brian Kidd (sobre su gol): Los aplausos por el gol de Besty apenas amainaban cuando llegó mi momento de gloria, ¡qué regalo para mis 19 años! Despejaron solo a medias el córner de Bobby y yo metí un cabezazo que Henrique rechazó, pero, al hacerlo, salió lo suficiente como para que yo lograra techarlo con un segundo remate de cabeza. 3-1: ¡el golpe de gracia!

Bill Foulkes: Había acompañado al jefe de principio a fin, hasta conseguir el título de campeón de Europa. Me siento orgulloso de haber participado en esa aventura, y nuestra victoria parecía ser el justo homenaje a la memoria de aquellos que habíamos perdido en el camino.

Sir Bobby Charlton: Cuando sonó el silbato, Matt y yo nos abrazamos. No hacían falta las palabras entre nosotros. Yo sabía perfectamente lo que él pensaba. Recuerdo muy bien haberme dicho: este es el logro supremo. Además, había sido nuestro deber, se había convertido en una cuestión familiar.

LOS DIRECTORES TÉCNICOS

Otto Gloria, Benfica:
Al jugador que más admiraba era George Best, muito bon! ¡Como decimos en casa! Pero como equipo, sabían atacar y defender igual de bien, y pensé que su velocidad podría incomodar a mi escuadra.
Los capitanes.
Sir Matt Busby: En mi charla previa al tiempo extra, les dije a los jugadores que corrían el peligro de echar todo por la borda si hacían pases descuidados en vez de seguir jugando con confianza, como lo habían estado haciendo previamente. Les dije que retuvieran la pelota y volvieran a jugar. Cuando Bobby alzó la copa, me sentí revivir. Eso alivió el dolor, la culpa de haber ido a Europa. Fue mi justificación.
LOS CRONISTAS

Eamon Dunphy: George Best ganó la copa con un clásico gol callejero (2-1) en el tiempo extra. A 25 metros del arco, hábilmente retuvo la pelota haciendo alarde de sus reflejos hipersónicos: venció a un hombre, luego a otro, y finalmente rodeó al desesperado arquero y con gran destreza incrustó la pelota en el fondo de la red.

Eric Todd, The Manchester Guardian: Las escenas que se produjeron después del partido desafían cualquier descripción adecuada; incluso antes del partido, las hordas de fans del United tomaron por asalto el estadio. La emoción que sintió Matt Busby después del encuentro fue un inequívoco placer universal. ¿Habrá mirado de reojo a los cielos buscando la aprobación de los espíritus de Múnich?

Geoffrey Green, The Times: Pocos partidos disputados en Wembley han igualado el de esa noche. De la nada, surgió un clímax dramático. El primer tiempo fue episódico, en vista de que las implacables entradas de los portugueses y la sinfonía de silbatazos del árbitro italiano desbarataron el encuentro en mil pedazos, y ambos equipos claramente lucían muy malhumorados. Así como el oro prueba la resistencia del crisol, del fuego y la crueldad surgió algo maravilloso que atesorar.
Sir Matt Busby con el trofeo