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Con el último aliento

Manchester United no pudo superar al conjunto de David Moyes, pero sumó un punto clave en la lucha por clasificar a Champions League.

En estas últimas semanas, el presente de los Red Devils cambió notablemente. Desde el reinicio, no solo lograron afianzarse como grupo, sino que sumaron una buena cantidad de resultados positivos, que los llevaron a donde están ahora: peleando firmemente por meterse entre los primeros cuatro.

Sin embargo, el inevitable cansancio de la reciente seguidilla de partidos, sumado al tropezón que vienen de sufrir ante Chelsea por semis de FA Cup, no los puso en una buena posición de cara al duelo de esta tarde. Para colmo, su rival había jugado por última vez el viernes, gozando de un descanso claramente superior, que más tarde se vería reflejado en el verde césped.

A pesar de estas crecientes desventajas, Ole Gunnar Solskjaer y compañía optaron por obviar esta serie de posibles excusas para concentrarse en el objetivo, que parecía estar más cerca que nunca, considerando que Leicester City había cedido tres puntos decisivos ante Tottenham Hotspur en Londres.

Con la tabla en la cabeza, el equipo trató de remendarse rápidamente para volver al triunfo y mejorar su situación en la previa del duelo final ante los Foxes. Pero el desgaste físico terminó jugándole una mala pasada, especialmente en el complemento, donde no le alcanzó la nafta para revertir el resultado a su favor.

En la primera parte, West Ham United salió a aguantar el cero con el afán de aprovechar alguna oportunidad aislada, mientras que los muchachos de Ole se dedicaron a hacer el trabajo duro de mitad de cancha hacia adelante, buscando a los creadores de siempre.

Pero por esas malditas cosas que tiene el fútbol, Paul Pogba concedió un penal insólito a segundos del entretiempo, regalándole el 1-0 a Michail Antonio, que no dudó desde los 12 pasos. Creer o reventar.

Por fortuna, Mason Greenwood, que estaba disputando su quincuagésimo partido con la camiseta del club, metió el empate en el segundo tiempo tras una bellísima combinación con Anthony Martial, que recordó aquellos goles que había convertido ante Brighton, Bournemouth y Aston Villa.

Pese a esta esperada reacción, los chicos no pudieron ponerse en ventaja. Y pocas veces dieron señales de ello. Marcus Rashford tuvo una tarde para el olvido, Bruno Fernandes presentó algunos problemas a la hora de dominar la pelota y Brandon Williams se vio doblegado por la banda, exponiendo dejos de su notable juventud.

Mason
Mason Greenwood llegó a los 50 partidos con Manchester United.

¿Es posible que estos jugadores, que tanto habían crecido desde el reinicio, vuelvan a trastabillar en los momentos más importantes de la temporada? Por supuesto. Porque, tanto en la vida como en el fútbol, nada está asegurado. Y mucho menos en la Premier League, donde cualquier “equipo chico” puede complicar por demás.

Pero el empate de hoy no debe ser considerado como una falla, sino como una posibilidad. Los muchachos vienen jugando cada tres días. No es una excusa, es la realidad. Y es lógico que se hayan transformado en víctimas del cansancio. No es culpa del entrenador ni de los propios futbolistas. Es el calendario que tocó, y el plantel debe seguir haciéndole frente como siempre, aunque le quede un cuarto de ese último aliento que dejó en Old Trafford.

Este domingo, la historia se definirá en el King Power Stadium, donde locales y visitantes se jugarán la vida por la tan ansiada clasificación a Champions League.

Las opiniones expresadas en este artículo son de la autora y no necesariamente reflejan el punto de vista de Manchester United.

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