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Sobre la hora siempre es más lindo

Hace exactamente una década, Manchester United le ganaba por la mínima a Manchester City con gol de cabeza de Paul Scholes.

La temporada 2009/10 no terminó de la mejor manera para los dirigidos por Sir Alex Ferguson, teniendo en cuenta que se quedaron literalmente a un paso de ser campeones.

Chelsea, que había ganado bastante peso tanto a nivel local como internacional, no solo se quedó con aquel torneo, sino que lo hizo por la ínfima diferencia de un punto. Por ende, esta situación representó un golpe bajo para los Red Devils, que aspiraban retener el título por Premier League.

A pesar de todo, Manchester United completó una campaña exquisita, que incluyó victorias de todo tipo. Sin embargo, pocas fueron tan simbólicas como la que tuvo hace 10 años en el Etihad Stadium…

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Wayne Rooney en acción ante Manchester City en abril de 2010.

En aquel entonces, Manchester City no contaba con un equipo tan poderoso como el actual, pero tenía algunos jugadores interesantes en su plantilla, como Vincent Kompany, Emmanuel Adebayor y Carlos Tevez.

Por su parte, los de Ferguson tenían varios campeones de Europa entre sus filas, como Edwin van der Sar, uno de los héroes de la final de la Champions League de 2008, Ryan Giggs y Wayne Rooney.

Pero, como bien suele afirmarse, los clásicos son partidos aparte, donde la actualidad queda a un lado y el peso de cada camiseta entra en cuestión, tal y como ocurrió el 20 de septiembre de 2009 en Old Trafford, cuando Michael Owen le dio el triunfo al equipo en un 4-3 para el infarto.

Sin más preámbulo, la tarde del 17 de abril de 2010 no fue la excepción.

Tras varios intentos por llegar al gol, ambos equipos entraron en una suerte de desesperación digna de un derby de semejante calibre.

Por un lado se encontraba Tevez, que estaba haciendo todo lo posible para rendirle tributo a la famosa “ley del ex” y reavivar el entusiasmo de los locales, y por el otro se hallaba Dimitar Berbatov, que había ingresado en lugar de Rooney con el sueño de convertirse en héroe y regalarle un triunfo a sus compañeros.

Pero, para el lamento de ambos (aunque no tanto de Berbatov), el gol de la victoria llegó gracias a la aparición de otro hombre: Scholes.

Gol del día: Scholes ante Manchester CityVídeo

Cuando solo restaban unos pocos segundos para el final, Patrice Evra controló la pelota por la banda izquierda y sacó un centro perfecto con el empeine para encontrar al mediocampista en el punto del penal.

Ya allí, el experimentado inglés, que estaba totalmente desmarcado, apenas abandonó el suelo para tomar impulso, saltar y cabecear el balón hacia el fondo de la red. Sin dudas, un frentazo letal.

Acto seguido, se produjo un eterno abrazo entre los hinchas visitantes, que habían viajado al Etihad sin saber que se convertirían en espectadores de una definición verdaderamente agónica, mientras que los jugadores y parte del cuerpo técnico se unieron en un grito de guerra ensordecedor.

De todas formas, la reacción más llamativa se produjo antes de que se reanudara el juego, cuando Gary Neville felicitó al autor del gol, le agarró el rostro con ambas manos y le estampó un beso en la boca.

De más está decir que esta imagen no solo adornó aún más el triunfo de Manchester United, sino que ilustró un momento de compañerismo puro entre dos futbolistas que se conocen desde que eran solo unos adolescentes.

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Gary Neville felicitó a su compañero con un gesto muy particular.

Indudablemente, esta victoria quedó un poco relegada a comparación de las que fueron surgiendo con el paso de los años, pero siempre tendrá un lugar en los libros de historia y en los corazones de todos los hinchas del club.

Las opiniones expresadas en este artículo son de la autora y no necesariamente reflejan el punto de vista de Manchester United.

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