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Eterno como pocos

Esta mañana, el club se enteró del fallecimiento de Harry Gregg, pero hombres como él viven por siempre.

Como algunos deben saber, el ex arquero nació en 1932. Indudablemente, hace muchos, pero muchos años atrás.

Sin embargo, ¿por qué su legado trascendió tantas generaciones? La respuesta es simple: porque era y será eternamente un héroe con todas las letras.

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Harry Gregg formó parte del equipo que jugó la final de la FA Cup en 1958.

Gregg llegó a Manchester United en diciembre de 1957, gracias al empuje del siempre perseverante Matt Busby, que lo quería entre sus filas a toda costa. Debido a esto, la institución no tuvo más remedio que pagar una cifra supersónica por su incorporación, pero nunca se arrepintió al respecto, sino todo lo contrario.

Tras el accidente aéreo de Munich, que marcó de por vida a este magnífico jugador, el norirlandés salió a la cancha 13 días más tarde para darle una mano a Jimmy Murphy en uno de los momentos más oscuros de la historia del club.

Este acto, más el que tuvo con todas las personas que rescató de aquel avión destrozado, no hizo más que reflejar el tipo de persona que era Harry, un hombre hecho y derecho que no se vio limitado a ayudar pese a haber desembarcado en Old Trafford hace apenas unos meses.

No salió de las inferiores, no contaba con ningún tipo de relación directa con la institución hasta su incorporación, pero jamás dudó en dejar todo por Manchester United.

Aunque ya tenía un título de MBE, la Corona Británica lo nombró OBE en 2019.

Su valentía tanto dentro como fuera del campo de juego debe permanecer en el recuerdo de todas las generaciones de hinchas por venir. Solo así podrán honrar su memoria con el orgullo que tanto merece.

Las opiniones expresadas en este artículo son de la autora y no necesariamente reflejan el punto de vista de Manchester United.

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