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Ashley Young alza los brazos

La increíble evolución del eterno Young

Siete años han pasado desde que firmó en la línea punteada. En este momento, Young es el jugador más veterano del Manchester United.

¡Vaya viaje que realizó el chico de Stevenage! A través de triunfos, turbulencia y conflictos –y de algunos de los años más difíciles de la historia reciente del Manchester United–. Pero Ashley Young aún sigue aquí, a punto de cumplir los 33 años, tan influyente y crucial como siempre lo ha sido.
 
Pocos jugadores alcanzan el tipo de momento cumbre de sus carreras que Young ha alcanzado a esta edad; menos aún en una de las instituciones más escrutadas del mundo del fútbol. Sin embargo, para aquellos que han seguido de cerca la carrera de Young, no debería ser una gran sorpresa. Cualquiera que sea el reto, cualquiera que sea el obstáculo, a fin de cuentas, este pequeño y delgado galgo guerrero cumple con su misión.
Ashley Young y Alex Ferguson
Ashley Young con Alex Ferguson, quien lo trajo al club en el verano de 2011.
Cuando el director técnico de la selección de Inglaterra, Gareth Southgate, seleccionó a Ash para formar parte de su equipo para la Copa Mundial de Rusia 2018, le confirió una capa de agradable brillo y luminosidad, y el clímax perfecto a la historia de su transformación de extremo a lateral reimaginado.
 
Pero esa es solo una de las muchas historias que constituyen la larga y compleja carrera de Young. Tras todas ellas se esconde una historia central que revela la esencia de este hombre: una que narra su implacable autodeterminación, su lucha incansable, su deseo de probarse a sí mismo.
 
«Decían que yo era demasiado pequeño», recordó Young, acerca de sus inicios en el club de su temprana juventud, el Watford. A los 16, le dijeron que no le darían un contrato para el programa de formación de jóvenes del Reino Unido (YTS, por sus siglas en inglés).
 
Pocos años después, el Aston Villa pagó una cifra récord para arrebatárselo al club con sede en Vicarage Road. En 2011, lo compró el United, y le asignó el antiguo número de Paul Scholes.
 
Tras apenas dos temporadas en el United, Young ganó el título con el equipo. Había alcanzado la cima, y se había ganado el cariño de los hinchas del United gracias a sus asombrosos goles ante el Arsenal y el Tottenham Hotspur.
La temporada 2012/13, en la que el equipo se alzó como campeón de la liga, fue la última de Sir Alex Ferguson en el club pero solo el comienzo de la historia de Young.
 
Tras el retiro de Ferguson los títulos han escaseado, sobre todo en la Premier League, y ha habido un constante ir y venir de directores técnicos.
 
Al principio, no a todos les gustaba el juego de Young; pero, más tarde o más temprano, les empezaría a gustar. En parte porque podía jugar en cualquier parte de la cancha. Durante los siete años que ha pasado aquí, las únicas posiciones en que no recuerdo haberlo visto jugar son en la de portero y en la de defensa central.
 
El técnico que comenzó a utilizarlo regularmente como lateral fue Louis van Gaal, en la gira de pretemporada por los Estados Unidos en 2014. Desde entonces, el hombre que aún se considera extremo, raramente ha iniciado en un rol de ataque adelantado.
Durante la primera campaña de José Mourinho en el club, el chico de Hertfordshire jugó menos partidos ligueros que durante cualquier otra de sus temporadas en el United. Muchos menos...
 
Pero cuando durante toda tu carrera has seguido adelante contra viento y marea, obligando a otros a reconsiderar, a revaluar lo que puedes hacer, ya sabes exactamente qué hacer. Trabajar más duro, correr más rápido, cumplir.
 
«En las dos últimas temporadas, ha habido muchas lesiones, muchas dudas, muchos signos de interrogación acerca de su futuro en el más alto nivel», comentó José.
 
Y así, en la temporada en la que disputó menos partidos ligueros que nunca en el United, Ashley Young consiguió, luchando a capa y espada, un puesto en el once inicial. Solamente David de Gea, Nemanja Matic, Romelu Lukaku y Antonio Valencia iniciaron más partidos de la Premier League en 2017/18.
«Creo que ahora juega mejor que hace dos años», reconoció el técnico. «Así es como yo lo veo y, el año próximo, seguirá siendo un elemento importante de nuestra escuadra. Hasta ahora ha jugado 200 partidos, espero que la próxima campaña sume 250».
 
El día que Young soltó un cañonazo y metió uno de los goles más sobresalientes de la campaña, un sublime tiro libre ante el Watford en noviembre pasado, al técnico se le pudo ver tratando de recobrar el aliento en la banca de Vicarage Road.
Fue en el momento idóneo. El último de una larga lista de entrenadores a los que Young cautivó con su insaciable deseo y empuje, asombrado y mudo, en el estadio donde comenzó su carrera.
 
Donde le habían dicho que era demasiado pequeño. Que no le darían un contrato.
 
Muchos años después, Young sigue demostrándoles que estaban equivocados.

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