Tony

UTD Unscripted: Tomando la decisión correcta

La vida se trata de las decisiones que uno toma a lo largo de la misma.

Cuando me pongo a pensar en cómo eran las cosas en Les Ulis cuando era niño, recuerdo que los chicos de mi barrio no tenían demasiadas alternativas a la hora de planear sus respectivos futuros. Nadie tenía mucho dinero, por lo que debían elegir entre meterse en el mundo del deporte, entrar en alguna escuela de belleza o terminar dirigiéndose por el camino equivocado. En resumen, las cosas eran más o menos así.

Particularmente, tuve la suerte de contar con unos padres muy atentos, que siempre me apoyaron en todas mis decisiones.

Justo enfrente de mi casa teníamos “la cancha”, un pequeño campo de juego donde solíamos divertirnos de chicos. Al menos tenía césped.

A veces, cuando los niños más grandes nos echaban, nos íbamos a jugar a otro lugar. Pero como no tenía pasto y era puro cemento, cuando nos caíamos era terrible. Terminábamos con las manos y las rodillas totalmente raspadas. Sin dudas, la cancha no era para nada agradable, pero todos estábamos muy contentos de ir hasta allí y jugar la mayor cantidad de tiempo posible.

Ni bien salíamos de la escuela, todos nos juntábamos a jugar ahí. Chicos de todas las edades. Era genial.

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Anthony Martial afirma

"De chico, mi papá siempre me decía: 'Sí, sos rápido, sos un jugador muy técnico'. No sé si esto era real en su momento, pero era lo que solía decirme".

Mi papá no tenía que viajar mucho para ir a buscarme al campito y llevarme a casa, por lo que a veces se quedaba a verme jugar un rato.

Sabía que solo quería jugar al fútbol y entrenar con mis amigos mientras fuera posible, pero después de un tiempo no pudo hacer más que mirarme y decirme: “Dale, ya está”. De todas formas, como estaba al tanto de lo mucho que disfrutaba jugar a la pelota, no tuvo más remedio que hacerme el aguante. Se puede decir que terminó convirtiéndose en mi fan número uno.

Mi familia me compró unos botines muy buenos. No eran caros, creo que salían £10, pero eran todo lo que necesitaba. Me la pasaba pateando como para usar botines costosos. De tener unos, probablemente los hubiese roto. Tenía lo que me hacía falta, podía jugar al fútbol todo el tiempo y estaba muy feliz con eso. Solo jugaba, jugaba y jugaba.

De chico, mi papá siempre me decía: “Sí, sos rápido, sos un jugador muy técnico”. No sé si esto era real en su momento, pero era lo que solía decirme.

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Anthony Martial afirma

"Tuve la suerte de contar con dos padres muy atentos que siempre me respaldaron y se dieron cuenta del talento que tenía. Algunos chicos no contaron con el apoyo de sus familias y nunca llegaron al éxito".

En aquel entonces, mis jugadores favoritos eran los brasileños Ronaldo y Ronaldinho, ya que ambos eran simplemente fantásticos y tenían una gracia muy particular. Hacían que sus partidos fueran más que interesantes para cualquier espectador.

Me gustaba más Ronaldinho porque eran un futbolista que podía hacerte soñar debido a la enorme sonrisa que mostraba en el campo de juego y, sin dudas, a su increíble habilidad con la pelota en los pies. Creo que la combinación de ambas era lo que lograba inspirar a la gente.

(Por cierto, todos dicen que no sonrío cuando juego, pero no es algo que haga a propósito. Los que me conocen saben que me la paso haciendo chistes y demás bromas. No sé por qué en la cancha no me muestro contento, pero supongo que es porque estoy concentrado. Les aseguro que soy feliz tanto dentro como fuera del campo de juego, y hasta me gusta pensar que soy una persona divertida).

Ronaldinho se hizo famoso por sus regates, y esa era la clase de cosas que trataba de imitar de niño.

Cuando arrancás, tenés que contar con una variedad de habilidades importante para ser combativo. Y tenés que ser rápido para poder superar a tu oponente en pocos movimientos. Siempre me gustó trasladar el balón de un lado a otro, y creo que me volví bastante bueno en eso. De chico seguí mejorando y me uní a CO Les Ulis, donde pasé varios años de mi vida juvenil.

Tuvimos muy buenos entrenadores, que se aseguraron de que recibiéramos una correcta instrucción. Fue una experiencia genial, ya que se trató de jugar, hacer amigos y aprender. Compartí con chicos de barrios vecinos. Algunos resultaron muy buenos gracias a la conducción técnica del DT, por lo que creo que su forma de guiarnos fue fundamental.

Todos teníamos cualidades diferentes, pero yo tuve la suerte de contar con dos padres muy atentos que siempre me respaldaron y se dieron cuenta del talento que tenía.

Algunos chicos no contaron con el apoyo de sus familias y nunca llegaron al éxito. Como las cosas no eran fáciles, muchos tomaron decisiones diferentes y terminaron alejándose del deporte. No les fue tan mal en la vida, pero pienso que podría haberles ido mejor al iniciar una carrera futbolística, por ejemplo. Es una pena.

Todavía estoy en contacto con algunos de ellos, ya que los conozco desde que tenía seis años, y están muy felices por mí ahora. Cuando tengo algo de tiempo libre, a veces viajo a Les Ulis para visitarlos y viceversa.

Varios de ellos jugaban conmigo y trataban de imitar a Ronaldinho o Ronaldo igual que yo. Si en algún partido meto un buen amague, ellos o mis hermanos me graban para luego mostrarme los videos y volver a compartir lo que tanto nos apasionaba de chicos. Los regates son parte del juego, siempre y cuando se respete al rival. Igualmente, ya no se trata solo de mostrar este tipo de cosas…

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Anthony Martial afirma

"De chico, siempre jugué arriba, ya sea por la punta o de 9, por lo que sé que puedo dar mucho de mí en esa posición hoy en día".

Ahora, todo se trata de meter más goles. Ese es mi objetivo número uno, y tiene que ser alcanzado.

Cuando entrenábamos, todos nos dedicábamos a practicar regates de vez en cuando. El que quería podía quedarse después de tiempo para seguir mejorando cualquier aspecto de su juego. Siempre podés hacerte unos minutos para construir un amague nuevo, pero ahora quiero enfocarme en marcar más goles.

Al principio, me encantaba driblear. Y hasta creo que lo hacía demasiado.

Pero todo se trata de tomar las decisiones correctas, como dije anteriormente. Si tomás dos o tres malas decisiones durante un mismo partido y no lográs meter por lo menos un gol, entonces no estás ayudando al equipo.

A veces, tu propio entusiasmo puede jugarte una mala pasada. Siempre hay que recordar que uno tiene que moverse junto a sus compañeros, en equipo. Porque el fútbol es un deporte colectivo.

Actualmente, estoy muy concentrado en desarrollar mi rol como delantero central de forma correcta, subiendo mi porcentaje goleador y ayudando a mis compañeros en ese aspecto. Igualmente, esto no quiere decir que deje de hacer regates, ya que también son parte del aprendizaje y la pasión que uno puede tratar de aplicar sobre su propio juego.

Trabajé duro para estar donde estoy, y creo que es importante no perder la alegría de jugar a la pelota. Si eso se deja de lado, las cosas pueden ponerse cuesta arriba velozmente.

Martial
Anthony Martial festejando un gol clave ante Norwich en Carrow Road.

De chico, siempre jugué arriba, ya sea por la punta o de 9, por lo que sé que puedo dar mucho de mí en esa posición hoy en día.

En Manchester United tenemos a Ole, que no solo es nuestro DT, sino que es uno de los mejores definidores que podemos tomar como modelo. Me dediqué a ver varios videos de cómo se desenvolvía en el área. Sin dudas, un delantero excelente que logró marcar fantásticos goles.

Durante los entrenamientos, a veces nos muestra pequeños movimientos donde uno claramente puede ver que todavía cuenta con una habilidad grandiosa.

Además, Ole nos enseña cómo pararnos en el campo de juego, por lo que recibimos sus consejos con los brazos abiertos. Es muy importante aprender cosas nuevas constantemente, nuevos elementos que ayuden a enriquecer nuestra forma de atacar y opciones que nos permitan ser más eficientes a la hora de definir una jugada de gol.

Sabe mucho y quiere compartir su conocimiento con nosotros para ayudarnos individualmente y, luego, como equipo. Porque cuando uno es delantero, no está para hacer pases sin mirar o meter corridas fenomenales.

Llegué a entender que convertir goles puede transformarse en una obsesión. Y está perfecto, porque ser delantero se trata de eso.

No es una opción, es como debe ser.

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