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La victoria más dulce de todas

Un día como hoy, pero de 1999, Manchester United le ganaba 2-1 a Bayern Munich para sellar un logro sin precedentes.

Para la cuarta semana de mayo, los Red Devils ya se habían asegurado la Premier League y la FA Cup de cara a la final en Barcelona, donde los alemanes también saldrían a buscar su propio Treble tras hacerse con el doblete doméstico en sus tierras.

De todas formas, en aquel entonces, todos sabían que Manchester United no ganaba la Copa de Europa desde 1968 y solo había llegado hasta semis bajo el nuevo formato. Por ende, muchos afirmaban que los dirigidos por Sir Alex Ferguson venían quedándose cortos a nivel continental, pese a su amplio dominio en Inglaterra. Pero, con un tercer doblete en el bolsillo, ¿serían capaces de hacer historia en el Camp Nou?

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Ole Gunnar Solskjaer and Teddy Sheringham
Ole Gunnar Solskjaer y Teddy Sheringham, los héroes de una noche para el recuerdo.

Aquel 26 de mayo, se cumplía un nuevo aniversario del nacimiento de Sir Matt Busby. Entonces, ¿por qué no podría darse como “acto del destino”?

Coincidentemente, el once que salió a enfrentar a Bayern Munich estaba compuesto por una serie de jugadores de las inferiores (léase Gary Neville, David Beckham, Ryan Giggs y Nicky Butt), tal y como había ocurrido hace tres décadas atrás, con George Best, Bobby Charlton, Nobby Stiles, John Aston y compañía.

Esa noche, los muchachos jugaron su sexagésimo tercer partido de la temporada. Pero, pese al cansancio que venían arrastrando hace semanas, nunca bajaron los brazos y dieron vuelta un encuentro absolutamente desfavorable cuando nadie se lo esperaba.

Todo esto sin Paul Scholes y Roy Keane, ambos suspendidos. Sin dudas, un hecho que obligó al entrenador a realizar algunos cambios posicionales, colocando a Giggs por derecha, Beckham y Butt por el centro y Jesper Blomqvist por izquierda.

En Barcelona, Manchester United no jugó bien, y es algo que suele ser aceptado por todos, teniendo en cuenta que arrancó perdiendo a los seis minutos de la primera parte y estuvo cerca de ponerse 2-0 abajo previo al intervalo.

En base a esto, el DT dio una charla fuerte en el vestuario, pero sabía que no serviría de nada si sus dirigidos no podían parar la ofensiva alemana. Por fortuna, sus posibilidades de empatar no tardaron en surgir.

“Recuerdo que Beckham puso un buen centro justo cuando estaba cerca del arco, pero calculé mal, tuve que tirarme al suelo y terminé enviando la pelota por arriba del travesaño. Si la metía, capaz perdíamos, así que estoy feliz de no haberlo hecho”, comentó Blomqvist.

Pese al ingreso de Teddy Sheringham, los alemanes no abandonaron su condición de favoritos, exigiendo aún más al arquero con las llegadas de Stefan Effenberg, Mehmet Scholl y Carsten Jancker. No obstante, la historia tomaría un curso totalmente diferente a los 90…

Con tiempo cumplido, Peter Schmeichel subió al área para tratar de pescar un córner de Beckham. La desesperación fue tal, que hasta los rivales entraron en una suerte de confusión divina a la hora de despejar el balón. Tenía que ser.

Al caer en la zona caliente, Giggs hizo lo imposible para poner una volea de zurda. Pero, como quedó corta, Sheringham no tuvo más remedio que meterse en la jugada. Afortunadamente, en menos de un segundo, logró desviar el balón para marcar el tan ansiado empate.

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Tras el pitazo final, la fiesta se mudó al vestuario.

“Definitivamente sabía que no estaba en posición adelantada. Cuando Giggsy hizo lo suyo, recuerdo que un defensor de Bayern salió de la línea y me empujó hacia adelante para cantar el offside, pero yo sabía que estaba habilitado”, confesó el autor del gol.

“Sin embargo, terminé subiendo la cabeza para ver si el juez había levantado la bandera. Pero, como no lo hizo, pude festejar tranquilo”, agregó.

Luego del 1-1, Bayern entró en pánico y concedió un nuevo tiro de esquina. Por ende, Beckham volvió a tomar la pelota con el afán de encontrar a un compañero que haga la diferencia.

En ese instante, Sheringham sacó un cabezazo al palo izquierdo del portero, que halló a Ole Gunnar Solskjaer solo a un paso de la línea de gol. Como buen delantero, el noruego despegó su pie derecho y convirtió el agónico 2-1. Creer o reventar.

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Un repaso fugaz por los momentos finales de una de las historias más lindas del fútbol.

“Tú estás fresco, ellos están cansados. Eso era lo que siempre pensaba al momento de entrar. Cuando Teddy ganó el balón, creo que Samuel Kuffour perdió la marca y me dejó solo”, recordó Ole.

“Who put the ball in the Germans' net? Ole Gunnar Solskjaer”, cantaban los hinchas, eufóricos por la remontada.

Tras el pitazo final, la obtención del Treble desató una fiesta sin igual en Barcelona, ya que, tal y como había dicho el relator Clive Tyldesley, Manchester United finalmente había alcanzado la tierra prometida.

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