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La tarde dorada de Martial

Un día como hoy, pero de 2016, Manchester United le ganaba 2-1 a Everton para meterse en la final de la FA Cup.

Aunque muchos digan lo contrario, los Red Devils vivieron unos cuántos momentos emotivos tras el retiro de Sir Alex Ferguson en 2013.

De más está decir que ninguno es comparable con el título obtenido durante la última temporada del escocés, pero no caben dudas de que estos pequeños instantes de magia fueron lo suficientemente exaltantes como para provocar verdaderas avalanchas de abrazos en las tribunas.

Desde aquella noche de gloria en París hasta aquel reciente triunfo ante Manchester City en Old Trafford. Todos tuvieron ese “no sé qué, al igual que esta recordada victoria ante Everton por semis de FA Cup.

Gol del día: Martial ante EvertonVídeo

En ese entonces, Manchester United se encontraba atravesando una campaña bastante inconsistente, debido al proceso de transición que estaba viviendo bajo el mando de Louis van Gaal.

A pesar de esto, los chicos se las ingeniaron para sumar tres victorias consecutivas antes del choque ante los Toffees con el afán de construir un ambiente positivo de cara al partido.

Afortunadamente, todos sus esfuerzos no solo les dieron el empuje necesario para revivir el espíritu de equipos pasados, sino que les brindaron la posibilidad de obtener el resultado esperado de la manera más agónica que se pueda imaginar.

En el primer tiempo, Everton estuvo muy cerca de ponerse en ventaja tras dos interesantes llegadas de Romelu Lukaku, que todavía jugaba para el conjunto de Merseyside, mientras que los Red Devils generaron una buena chance de gol gracias a la aparición de Anthony Martial.

Pese a estos intentos fallidos, los muchachos de van Gaal no tardaron en encontrar el fondo de la red de la mano de un hombre que siempre estaba atento a todo: Marouane Fellaini.

Tras un excelente desborde de Martial, que estaba teniendo un muy buen partido, el belga se movió hacia el extremo izquierdo del área chica para conectar la pelota con un zurdazo sutil, pero contundente y rendirle el mejor tributo a la famosa “ley del ex”.

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Marouane Fellaini cumplió con la "ley del ex" ante Everton en Wembley.

El 1-0 parcial se extendió por varios minutos, teniendo en cuenta que David De Gea se había hecho gigante en el complemento tras atajarle un penal a Lukaku.

Sin embargo, luego de otra inesperada chance de Fellaini, Chris Smalling intentó despejar una pelota de peligro en el área chica, pero terminó metiéndola en su propio arco. Increíble, pero real.

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David De Gea se ajustó los guantes y le atajó un penal a Romelu Lukaku.

Así como el fútbol tiene situaciones trágicas, como la que le tocó vivir al central inglés, también tiene momentos únicos, que pueden desatar festejos incontrolables.

Ya cumplidos los 90 minutos y con el árbitro a segundos pitar el final, Manchester United fue por la heroica en Wembley, dejando atrás lo que había ocurrido del otro lado de la cancha.

Envuelto en un instante de rabia, donde meter un gol había pasado a ser más que una obsesión, el equipo trató de no caer en la locura y se armó desde abajo. Primero con un pase hacia la banda y después con un par de combinaciones hacia el centro.

En ese ínterin, Marcus Rashford y Ander Herrera se transformaron en los armadores de una jugada sin precedentes, que definiría la clasificación ante la mirada de un Wembley silencioso, pero atento.

Por ende, como cada armador necesita a alguien que defina su trabajo, ¿quién iba a ser el encargado de completar esta labor? Martial, por supuesto.

Gracias a las conexiones de sus compañeros, el delantero juntó coraje para entrar al área de Everton. Una vez con la pelota, optó por dominarla a un toque y estirarla hacia adelante con el afán de ganar terreno y comodidad. Instantes más tarde, perfiló su derecha y, pese a la presencia de dos defensores, abrió el pie y se la mandó a guardar al arquero. Sin dudas, un gol digno de un poema.

Con el balón en el fondo de la red, Anthony corrió más allá de los carteles de publicidad que se encontraban detrás de la línea de fondo para unirse a los hinchas en un abrazo eterno. Jesse Lingard y Marcos Rojo no tardaron en seguir sus pasos y también se abalanzaron hacia el público. Habían logrado el pase a la final.

Una victoria agónica en WembleyVídeo

Con los puños apretados, tal vez en señal de revancha por aquel gol que se había perdido en la primera parte, Martial celebró el triunfo con una sonrisa inmensa. Y que eso siempre suele mantener la seriedad.

Al final, Manchester United llegó al objetivo y terminó consagrándose campeón de la FA Cup en el mismo escenario. Si el fútbol no es hermoso, entonces debe ser perfecto.

Las opiniones expresadas en este artículo son de la autora y no necesariamente reflejan el punto de vista de Manchester United.

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